Hallan el primer planeta rocoso del tamaño de la Tierra fuera del Sistema Solar

Kepler-78b, situado a unos 700 años luz, tiene similitudes con nuestro mundo, pero orbita su estrella tan cerca – su año dura tan solo unas pocas horas – que, en realidad, es un auténtico infierno

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Un equipo de astrónomos ha descubierto fuera del Sistema Solar, a unos 700 años luz en la constelación del Cisne, el primer planeta del tamaño de la Tierra que tiene una composición rocosa, como la de nuestro mundo. No solo eso, sino que además posee una masa muy similar. Pero hasta aquí llegan las similitudes, porque este exoplaneta, llamado Kepler-78b, orbita una estrella similar al Sol tan cerca -un año dura muy poco, el tiempo de una jornada laboral, apenas 8,5 horas-, que es demasiado caliente como para albergar vida. Los resultados se publican en dos estudios independientes en la revista, Nature, dirigidos por científicos de la Universidad de Hawaii en Manoa, Honolulu, y la Universidad de Ginebra en Suiza.

Este nuevo mundo fue descubierto por el telescopio espacial Kepler de la NASA mediante la técnica del tránsito, que detecta un planeta cuando pasa cada cierto tiempo por delante de su estrella, bloqueando una pequeña fracción de su luz, como si fuera un mini eclipse. Es un método muy utilizado en la «caza» de planetas extrasolares. Después, un amplio equipo de científicos de diferentes centros y observatorios pudo comprobar que Kepler-78b guarda significativas similitudes con la Tierra.

Y es que no solo tiene un tamaño casi idéntico al de nuestro planeta -su radio es 1,2 veces el nuestro-, sino que su masa, comprobada por un método de velocidad radial, también es similar, aproximadamente 1,7 veces, y su densidad, muy parecida, entre 5,3 y 5,57 gramos por centímetro cúbico -la de la Tierra es 5,5-, lo que sugiere que también está hecho principalmente de roca y hierro. «Cuando uno tiene el tamaño y la masa de un objeto, se puede calcular su densidad, y por lo tanto determinar su composición», explica Andrew Howard, de la Universidad de Hawái, autor principal de uno de los artículos.

Además, este mundo es miembro de una nueva clase de planetas de períodos ultracortos recientemente identificados por la nave espacial Kepler y que orbitan sus estrellas en menos de 12 horas. También son pequeños, aproximadamente de uno a dos veces el tamaño de la Tierra. Kepler-78b es el primer planeta en esta nueva clase al que ha podido medirse su masa. Para los científicos, resulta un misterio cómo se formaron estos planetas tan cerca de sus estrellas (solo un 1% de la separación Tierra-Sol en el caso de Kepler- 78b).

Un infierno

Kepler-78b es, en términos de masa, radio y densidad, el planeta más similar a la Tierra de todos en los que han podido medirse esos parámetros, pero no es en absoluto un buen candidato para encontrar vida más allá. Su cercanía a su estrella lo convierte en un infierno donde sería imposible encontrar ningún organismo vivo, ya que su temperatura es «al menos 2.000 grados más elevada», dice Josh Winn, científico del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) que ha participado en el estudio.

En cuanto a su estrella, algo más pequeña y ligera que el Sol, realiza una rotación completa cada 12,5 días. Su velocidad es de 1,5 metros por segundo, cerca de la velocidad de una caminata a paso ligero. «La estrella se está moviendo a la misma velocidad que cuando vamos a la escuela o de compras», dice Roberto Sanchís – Ojeda, del MIT. «La diferencia es que esta estrella se encuentra a 700 años luz de distancia, así que imagine lo complicado que es medir tales velocidades desde tan lejos».

Los científicos dicen que seguirán averiguando más acerca de Kepler-78b, como las características de su superficie y composición atmosférica, un logro que esperan realizar pronto.

Fuente ABC.es

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