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Histori geologica de la Tierra

Desde su formación hasta la actualidad, la Tierra ha experimentado muchos cambios. Las primeras etapas, desde que empezó la solidificación de la masa incandescente hasta la aparición de una corteza permanente, no dejaron evidencias de su paso, ya que las rocas que se iban generando, se volvían a fundir o, simplemente, eran «tragadas» por una nueva erupción.
Estas etapas primitivas son todavía un misterio para la ciencia. Además, el paso del tiempo, la erosión, los distintos cambios… han ido borrando las señales, por lo que, cuanto más antiguo es el periodo que se pretenda analizar, mayores dificultades vamos a encontrar. La Tierra, no lo olvidemos, sigue evolucionando y cambiando.

EONES, ERAS, PERIODOS Y  EPOCAS GEOLOGICAS

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El eón es la unidad más grande de tiempo geológico. Se divide en diversas eras geológicas. Cada era comprende algunos periodos, divididos en épocas.
Cuanto más reciente es un periodo geológico, más datos podemos tener y, en consecuencia, se hace necesario dividirlo en grupos más pequeños.
Se obtienen registros de la geología de la Tierra de cuatro clases principales de roca, cada una producida en un tipo distinto de actividad cortical:

1. Erosión y transporte que posibilitan la posterior sedimentación que, por compactación y litificación, produce capas sucesivas de rocas sedimentarias.

2. Expulsión, desde cámaras profundas de magma, de roca fundida que se enfría en la superficie de la corteza terrestre, dando lugar a las rocas volcánicas.

3. Estructuras geológicas formadas en rocas preexistentes que sufrieron deformaciones.

4. Actividad plutónica o magmática en el interior de la Tierra.

 

Edad (años)

Eon

Era

Periodo

Época

4.500.000.000

Precámbrico  

Azoica

3.800.000.000

Arcaica

2.500.000.000

Proterozoica  

560.000.000

Fanerozoico

Paleozoica

Cámbrico

510.000.000

Ordovícico

438.000.000

Silúrico

408.000.000

Devónico

360.000.000

Carbonífero  

286.000.000

Pérmico

248.000.000

Mesozoica

Triásico

213.000.000

Jurásico

144.000.000

Cretáceo

65.000.000

Cenozoica

Terciaria

Paleoceno

56.500.000

Eoceno

35.400.000

Oligoceno

24.000.000

Mioceno

5.200.000

Plioceno

1.600.000

Cuaternaria

Pleistoceno  

10.000

Holoceno

DATACION, LAS FECHAS DEL PASADO

Las divisiones de la escala de tiempos geológicos resultante se basan, en primer lugar, en las variaciones de las formas fósiles encontradas en los estratos sucesivos. Sin embargo, los primeros 4.000 a 600 millones de años de la corteza terrestre están registrados en rocas que no contienen casi ningún fósil, es decir, sólo existen fósiles adecuados de los últimos 600 millones de años.

Por esta razón, los científicos dividen la extensa existencia de la Tierra en dos grandes divisiones de tiempo: el precámbrico (que incluye los eones arcaicos y proterozoico) y el fanerozoico, que comienza en el cámbrico y llega hasta la época actual.

El descubrimiento de la radiactividad permitió a los geólogos del siglo XX idear métodos de datación nuevos, pudiendo así asignar edades absolutas, en millones de años, a las divisiones de la escala de tiempos.

Fuente: astronomia.com

El espacio exterior

SpaceSmell_m_0723-1El espacio exterior o espacio vacío, también simplemente llamado espacio, se refiere a las regiones relativamente vacías del universo fuera de las atmósferas de los cuerpos celestes. Se usa espacio exterior para distinguirlo del espacio aéreo (y las zonas terrestres).

El espacio exterior no está completamente vacío de materia (es decir, no es un vacío perfecto sino que contiene una baja densidad de partículas, predominantemente gas hidrogeno, así como radiación electromagnética. Aunque se supone que el espacio exterior ocupa prácticamente todo el volumen del universo y durante mucho tiempo se consideró prácticamente vacío, o repleto de una sustancia llamada éter, ahora se sabe que contiene la mayor parte de la materia del universo. Esta materia está formada por radiación electromagnética, partículas cósmicas, neutrinos sin masa e incluso formas de materia no bien conocidas como la materia oscura y la energía oscura. De hecho en el universo cada uno de estos componentes contribuye al total de la materia, según estimaciones, en la siguiente proporción: materia condensada fría (0,03%), materia estelar (0,5%), neutrinos (partículas sin masa, 0,3%), materia oscura (25%) y energía oscura (75%). La naturaleza física de estas últimas es aún apenas conocida. Sólo se conocen algunas de sus propiedades por los efectos gravitatorios que imprimen en el período de revolución de las galaxias, por un lado, y en la expansión acelerada del universo o inflación cósmica, por otro.

La Tierra un paneta azul

 tierraLos astronautas siempre describen la Tierra como «El Paneta azul», debido a su color, y las fotos captadas desde el espacio lo demuestran. Los responsables de estas tonalidades son los océanos y los gases de la atmósfera, es decir, los dos componentes «externos» a la corteza terrestre.

Es en estas tres capas – corteza, hidrosfera, atmósfera -, donde se dan las condiciones adecuadas para que se desarrolle y mantenga la vida. Tanto la cobertura de agua como la de aire son únicas en todo el Sistema Solar.

LA HIDROSFERA

Llamamos hidrosfera al conjunto de toda el agua que hay sobre la superficie de la Tierra: océanos, mares, ríos, lagos, pantanos, glaciares, polos, … Se formó en una época temprana de la evolución terrestre, a partir del vapor producido por las erupciones volcánicas, cuando eran más frecuentes que en la actualidad. El vapor se condensó formando nubes que luego provocaron lluvias torrenciales a lo largo de millones de años. Puede que la historia bíblica de Noé pretenda explicar este fenómeno aunque, evidentemente, cuando ocurrió no había humanos.

La mayor parte del agua se encuentra en los océanos, que cubren casi las tres cuartas partes de la superficie terrestre. En el hemisferio norte, las aguas ocupan unos 154 millones de km. cuadrados, frente a los 100 de las tierras emergidas. En el hemisferio sur, en cambio, los mares ocupan 206 millones de km. cuadrados, frente a los sólo 48 millones de km. cuadrados de tierra firme.

En la Tierra hay unos 1.400 millones de km. cúbicos de agua, de los cuales, sólo el 3,5 % es agua dulce y, de esta, la mayoría se encuentra en forma de hielo, en los polos. Esta enorme cantidad de agua ayuda a amortiguar las diferencias de temperatura que se producirían en las distintas estaciones del año o entre el día y la noche.
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LA ATMOSFERA

Inicialmente, la Tierra tenía una atmósfera muy distinta de la actual. Las erupciones volcánicas constantes emitieron enormes cantidades de vapor de agua que, al precipitarse, formó mares y océanos.

Allí surgieron las primeras algas que empezaron a consumir dióxido de carbono y fabricar oxígeno. Como el primero abundaba y, sin embargo, no había animales que consumiesen el segundo, las algas proliferaron y, al cabo de millones de años, habían conseguido transformar la atmósfera inicial en otra de composición parecida a la actual.

La atmósfera no es uniforme. La mayoría del aire se concentra en los 15 km. más próximos a la superficie terrestre. Desde el suelo, la atmósfera tiene diversas capas: troposfera, estratosfera, mesosfera, termosfera, exosfera y magnetosfera. Debido a la diferencia de densidades, presión y temperatura entre las diversas capas, o entre distintas zonas del planeta, la atmósfera presenta cambios constantes que determinan lo que llamamos «tiempo atmosférico» o clima.

La atmósfera mantiene la temperatura del planeta relativamente estable y actúa como escudo protector contra diversos tipos de radiaciones que resultarían letales para los seres vivos. También protege la superficie terrestre del impacto de los meteoritos, la mayoría de los cuales, se desintegran al chocar con las capas altas de la atmósfera, a altísimas velocidades.

Fuente: www.astronomia.com

 

Meteoritos

 La palabra meteorito significa fenómeno del cielo y describe la luz que se produce cuando un fragmento de materia extraterrestre entra a la atmosfera de la Tierra y se desintegra.

Meteorito metálico Gibeon

Meteorito metálico Gibeon

La palabra meteoroide se aplica a la propia partícula, sin hacer referencia al fenómeno que se produce cuando entra a la atmosfera. Hay muchísimos meteoroides y pocos meteoritos. Algunos de los meteoritos que se han estudiado parece que venían de la Luna y otros de Marte. La mayoría, sin embargo, son fragmentos de asteroides o de cometas.

También hay corrientes de meteoroides, que se han formado por la desintegración de núcleos de cometas. Cuando coinciden con la Tierra se origina una lluvia de meteoritos (o, si es muy intensa, una tempestad) que puede durar unos cuantos días.

hobaCada día entran en la atmósfera terrestre una gran cantidad de meteoroides, varios cientos de toneladas de materia. Pero la mayoría son muy pequeños. Sólo los grandes alcanzan la superficie para convertirse en meteoritos. El mayor meteorito encontrado (Hoba, en Namibia) pesa 60 toneladas.

Los meteoroides entran en la atmósfera a una velocidad media que oscila entre 10 y 70 km/s. Los pequeños y medianos se frenan rápidamente hasta unos cientos de km/hora debido a la fricción, y cuando caen a tierra (si llegan) lo hacen con poca fuerza. Solamente los grandes conservan la velocidad suficiente para dejar un cráter.

Hay tres clases de meteoritos: los litosideritos están formados por materiales rocosos y hierro. Constituyen apenas un uno por ciento de los meteoritos. Los meteoritos rocosos, formados solamente por rocas, son los más abundantes. Los meteoritos ferrosos, un 6% del total, contienen gran cantidad de hierro.

El estudio de meteoritos revela datos interesantes. Son buenos ejemplos de la materia primitiva del Sistema Solar, aunque en algunos casos sus propiedades han sido alteradas.

El único hierro que conocían los humanos antes de inventar la forja provenía de los meteoritos. Los minerales terrestres que contienen hierro no tienen resistencia. El hierro extraterrestre nos puso en la pista de la metalúrgica.

Algunas catástrofes del pasado pueden haber sido causadas por meteoritos, como la extinción de los dinosaurios del Cretáceo, hace 65 millones de años, provocada por la caída de un meteorito de unos 10 Km. de diámetro. O, al menos, así lo creen algunos astrónomos.

fuente: astronomia.com

Primer mapa atmosférico de una enana marrón

El objeto celeste, a mitad de camino entre planeta gigante y estrella, está a solo 6,5 años luz de distancia de la Tierra

Diferentes perspectivas de la superficie de la enana marrón Luhman 16B recreadas a partir de las observaciones realizadas con los telescopios VLT. / ESO / CROSSFIELD

Las enanas marrones son objetos fronterizos entre planetas grandes y estrellas pequeñas. No han juntado suficiente masa para que se enciendan en su interior las reacciones nucleares por las que brillan las estrellas (con hidrógeno como combustible que se convierte en helio) y solo emiten algo en infrarrojo. Se han descubierto unos pocos centenares de ellas y dos están muy cerca de la Tierra: a solo 6,5 años luz de distancia, proximidad que han aprovechado unos científicos ahora para trazar el primer mapa de la atmósfera que se logra hacer de uno de estos cuerpos. Es un mapa muy primitivo en comparación a lo que entendemos por mapa, pero muestra zonas brillantes y oscuras cambiantes con la rotación de la enana marrón. “Nuestro mapa de la enana marrón nos ayuda a dar un paso más hacia el objetivo de comprender los patrones meteorológicos en otros sistemas solares”, señala Ian Crossfield, líder del equipo. “Dentro de poco seremos capaces de observar cómo los patrones de nubes se forman, evolucionan y se disipan en esa enana marrón y tal vez los exometeorólogos lleguen a ser capaces de predecir si un visitante encontraría allí un cielo despejado o no”, añade con imaginación.

La enana marrón en cuestión se llama Luhman 16B y tiene una compañera, Luhman 16A. Fueron descubiertas hace un año en la constelación de la Vela y son los terceros objetos más cercanos a la Tierra, tras las estrellas de Alpha Centaury y de Barnard. La temperatura allí debe rondar los mil grados centígrados, por lo que las nubes que estos investigadores han vislumbrado deben estar formadas por gotas minúsculas de hierro fundido y otros minerales flotando en la atmósfera fundamentalmente de hidrógeno.

Crossfield, científico del Instituto Max Planck de Astronomía en Heidelberg (Alemania) y sus colegas presentan sus mapas de Luhman 16B en la revista Nature, a la vez que Beth Biller y su equipo (Universidad de Edimburgo), publican el estudio de los movimientos verticales de las nubes en ambos objetos en la revista Astrophysical Journal Letters. “Hemos visto que el patrón atmosférico en estas enanas marrones es muy complejo: la estructura de las nubes varía mucho en función de la profundidad atmosférica y no se puede explicar con una única capa nubosa”, señala Biller en un comunicado del instituto alemán.

Los dos equipos han hecho sus observaciones con los grandes telescopios del conjunto VLT, del Observatorio Europeo Austral (ESO), en Chile. Pero con la tecnología actual es imposible hacer un mapa de superficie de estas enanas marrones como se hace, por ejemplo, de las bandas de nubes de Júpiter, es decir, tomando imágenes que captan los detalles, señala el instituto Max Planck. Así estos investigadores han recurrido a una técnica, ya utilizada antes para estrellas, que se denomina imagen Doppler y que se basa en el hecho de que la frecuencia de la luz de un determinado punto en la superficie de un astro en rotación varía ligeramente a medida que el astro gira. Esto permite reconstruir aproximadamente los detalles de la superficie.

Con más precisión, el instituto alemán recurre a una comparación para explicar cómo funciona la imagen Doppler. “Imagine que está observando desde arriba la Tierra girando. Un objeto que estuviera en el ecuador primero se acercaría a usted, tras hacerse visible por el horizonte; al pasar por debajo de usted la distancia habría cambiado, y luego se alejaría para ocultarse de nuevo tras el horizonte.» Si el objeto estuviera en una latitud más alta (más lejos del ecuador) seguiría el mismo patrón pero a menor velocidad, y si estuviera en uno de los polos no se alejaría ni acercaría al observador en ningún momento a medida que la Tierra gira. “Imagine ahora la misma situación en una enana marrón: la manera en que una mancha brillante se aleja o se acerca del observador en ese cuerpo en rotación depende de la latitud en que este y el tiempo que tarda en aparecer y desaparecer indica su longitud”, señalan los expertos del Max Planck. Los astrónomos no pueden ver directamente las manchas brillantes, pero sí han logrado medir los cambios de la longitud de onda por el efecto Doppler y así han reconstruido los patrones de la superficie de Luhman 16B, que completa un giro sobre sí misma cada 4,9 horas.

En la Tierra, la meteorología está regida a gran escala fundamentalmente por el contraste del calor del Sol que reciben el ecuador y los polos, algo descartado para una enana marrón como Luhman 16B, señala Adam P. Showman, experto de la Universidad de Arizona, en un comentario en Nature sobre el nuevo mapa. ¿Entonces? Él sugiere que los flujos de calor que deben emerger desde su interior formarán ondas y turbulencias en la atmósfera que pueden acabar formando las nubes y patrones meteorológicos que se aprecian en el mapa de Crossfield y sus colegas.

Lo fundamental del descubrimiento, señalan los investigadores alemanes, es que significa un progreso notable hacia el objetivo de comprender los patrones meteorológicos en otros sistemas planetarios. Y las atmósferas de las enanas marrones son muy similares a las de los grandes exoplanetas gaseosos calientes, por lo que la investigación de las comparativamente más fáciles de observar se puede avanzar en el conocimiento de esos planetas, añade el ESO. Las enanas marrones son más fáciles de ver porque no están junto a las estrellas que con su luz deslumbran a los astrónomos, como los planetas.

“Lo emocionante de todo esto es que es solo el principio. Con la próxima generación de telescopios, y en particular con el E-ELT [el futuro observatorio europeo de 39 metros de diámetro] probablemente veamos mapas de la superficie de enanas marrones más lejanas y, tal vez, de un planeta gigante”, comenta Biller.

Un nuevo cráter en Marte

La nave ‘MRO’, en órbita del planeta rojo, fotografía la marca de 30 metros de diámetro de un impacto reciente

Más de 200 rocas impactan en el suelo de Marte cada año y hacen cráteres de diversos tamaños. Uno de estos cráteres recientes ha sido fotografiado por la cámara de la sonda espacial Mars Reconnaissnce Orbiter (MRO), de la NASA, en órbita del planeta rojo desde 2006. El impacto de la roca espacial debió producirse entre julio de 2010, fecha de las últimas imágenes de la nave en esa zona concreta de Marte en las que no aparece el cráter, y mayo de 2013, cuando ya se apreció algún cambio. Pero las imágenes de entonces eran de baja resolución y hasta finales de noviembre pasado no se han tomado en alta. Ahora se distingue perfectamente el nuevo cráter, de unos 30 metros de diámetro y con las marcas radiales, de tonos claros y oscuros, del material expulsado en el impacto que alcanzan hasta 15 kilómetros del centro.

La nueva imagen fue captada por la cámara Hirise (Experimento Científico de Imagen en Alta Resolución) de la MRO y el tono azulado del cráter y las marcas radiales se debe a los filtros utilizados, que destacan el suelo limpio del polvo rojizo que ha barrido el impacto. La localización exacta del nuevo cráter en Marte es 3,7 grados de latitud Norte y 53.4 grados de longitud Este, según informa la NASA.

Ven rastros de agua en el planeta enano Ceres

Durante mucho tiempo se sospechó que en el lugar abundaba el agua, pero los descubrimientos previos no habían sido concluyentes
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El objeto más grande del cinturón de asteroides se ha vuelto más atractivo: los científicos han confirmado que hay rastros de agua en el planeta enano Ceres, uno de los pocos en el sistema solar donde se ha hallado ese elemento.

Observando desde el Observatorio Espacial Herschel, un equipo comandado por la Agencia Espacial Europea detectó dos nubes de agua despedidas en dos regiones de Ceres.Los descubrimientos fueron dados a conocer en la edición del jueves de la revista Nature. La nave Dawn deberá llegar al planeta, que tiene el tamaño de Texas, el próximo año.

Durante mucho tiempo se sospechó que en Ceres abundaba el agua, pero los descubrimientos previos no habían sido concluyentes. Esta es la primera evidencia definitiva de que hay agua en ese planeta y confirma que su superficie está cubierta de hielo, dijo Michael Kuppers de la Agencia Espacial Europea.

«Hace que Ceres sea más emocionante de explorar», dijo.

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Los hallazgos más recientes colocan a Ceres en una categoría especial entre los objetos del sistema solar que tienen nubes de agua. Entre ellos están la luna Europa, de Júpiter, donde se cree que existe un océano subterráneo, y la luna Encelado, de Saturno, donde se han detectado chorros que salen de la superficie.

La fuente de las nubes de agua no está identificada. Los científicos creen que puede ser una capa de hielo situada justo debajo de la superficie que se calienta con el sol o que las nubes pueden ser exhalaciones de volcanes congelados.

La nave Dawn no tendrá la mejor oportunidad para presenciar actividad dado que aterrizará cuando Ceres está alejado del sol, pero la nave está equipada con instrumentos que pueden detectar agua y elaborarán un mapa detallado del mini planeta, dijo la encargada de proyectos científicos de la nave Carol Raymond.

Lanzada en 2007 e impulsada por iones a propulsión la nave es la primera que orbita en dos rocas espaciales.

ceres-asteroide_mediumCeres es distinto al primer objetivo de la nave, Vesta, el segundo objeto más grande en el cinturón de asteroides localizado entre Marte y Júpiter. La zona está plagada de rocas que quedaron tras la formación del sistema solar hace 4 mil 600 millones de años, lo que permite a los científicos investigaron cómo evolucionaron la Tierra y otros planetas.

A diferencia de Ceres, Vesta es seco y rugoso. Sus cicatrices revelan que fue golpeado dos veces por asteroides más pequeños. Algunos de los desechos fueron lanzados al espacio y cayeron en la Tierra en forma de meteoritos.

Fuente: www.informador.com.

Formación de la Tierra

La tierra que hoy conocemos tiene un aspecto muy distinto del que tenía poco después de su nacimiento, hace unos 4.500 millones de años. Entonces era un amasijo de rocas conglomeradas cuyo interior se calentó y fundió todo el planeta. Con el tiempo la corteza se secó y se volvió sólida. En las partes más bajas se acumuló el agua mientras que, por encima de la corteza terrestre, se formaba una capa de gases, la atmósfera.

Agua, tierra y aire empezaron a interactuar de forma bastante violenta ya que, mientras tanto, la lava manaba en abundancia por múltiples grietas de la corteza, que se enriquecía y transformaba gracias a toda esta actividad.

FORMACION DEL SOL Y LOS PLANETAS

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Según los científicos, hace unos 15.000 millones de años se produjo una gran explosión, el Big Bang. La fuerza desencadenada impulsó la materia, extraordinariamente densa, en todas direcciones, a una velocidad próxima a la de la luz. Con el tiempo, y a medida que se alejaban del centro y reducían su velocidad, masas de esta materia se quedaron más próximas para formar, más tarde, las galaxias.

No sabemos qué ocurrió en el lugar que ahora ocupamos durante los primeros 10.000 millones de años, si hubo otros soles, otros planetas, espacio vacío o, simplemente, nada. Hacia la mitad de este periodo, o quizás antes, debió formarse una galaxia.

Cerca del límite de esta galaxia, que hoy llamamos Vía Láctea, una porción de materia se condensó en una nube más densa hace unos 5.000 millones de años. Esto ocurría en muchas partes, pero esta nos interesa especialmente. Las fuerzas gravitatorias hicieron que la mayor parte de esta masa formase una esfera central y, a su alrededor, quedasen girando masas mucho más pequeñas.

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La masa central se convirtió en una esfera incandescente, una estrella, nuestro Sol. Las pequeñas también se condensaron mientras describían órbitas alrededor del Sol, formando los planetas y algunos satélites. Entre ellos, uno quedó a la distancia justa y con el tamaño adecuado para tener agua en estado líquido y retener una importante envoltura gaseosa. Naturalmente, este planeta es la Tierra.

SOLIDO, LÍQUIDO Y GASEOSO

Después de un periodo inicial en que la Tierra era una masa incandescente, las capas exteriores empezaron a solidificarse, pero el calor procedente del interior las fundía de nuevo. Finalmente, la temperatura bajó lo suficiente como para permitir la formación de una corteza terrestre estable. Al principio no tenía atmósfera, y recibía muchos impactos de meteoritos. La actividad volcánica era intensa, lo que motivaba que grandes masas de lava saliesen al exterior y aumentasen el espesor de la corteza, al enfriarse y solidificarse.

Esta actividad de los volcanes generó una gran cantidad de gases que acabaron formando una capa sobre la corteza. Su composición era muy distinta de la actual, pero fue la primera capa protectora y permitió la aparición del agua líquida. Algunos autores la llaman «Atmósfera I».

En las erupciones, a partir del oxígeno y del hidrógeno se generaba vapor de agua, que al ascender por la atmósfera se condensaba, dando origen a las primeras lluvias. Al cabo del tiempo, con la corteza más fría, el agua de las precipitaciones se pudo mantener líquida en las zonas más profundas de la corteza, formando mares y océanos, es decir, la hidrosfera.

Fuente:  www.astronomia.com/

Un extraño planeta con la masa de la Tierra pero bastante más grande

Screen-Shot-2014-01-06-at-7.28.47-PMUn equipo internacional de astrónomos ha descubierto el primer planeta de masa terrestre que, desde la perspectiva visual de la Tierra, cruza por delante de su estrella. KOI-314c es el planeta menos pesado cuya masa y tamaño físico han sido medidos. Sorprendentemente, aunque el planeta pesa igual que la Tierra, tiene un diámetro un 60 por ciento mayor. Aunque tenga la misma masa que la Tierra, claramente posee una naturaleza física bastante diferente. Todo apunta a que su estructura es similar a la de los planetas gigantes gaseosos, pese a no ser, obviamente, un planeta de gran masa como los mundos de ese tipo que mejor conocemos. La existencia de este extraño planeta demuestra que no hay una clara línea divisoria entre los mundos rocosos como la Tierra y los planetas más “mullidos”, como los gigantes gaseosos o los mundos con una composición muy rica en agua o hielo.

El equipo de David Kipping, del Centro para la Astrofísica (CfA) en Cambridge, Massachusetts, gestionado conjuntamente por la Universidad de Harvard y el Instituto Smithsoniano, las tres instituciones en Estados Unidos, ha descubierto las inusuales características de KOI-314c utilizando datos procedentes del telescopio espacial Kepler de la NASA.

KOI-314c orbita una débil estrella enana roja, situada a aproximadamente unos 200 años-luz de distancia. Da un giro alrededor de su estrella cada 23 días. El equipo estima que su temperatura es de unos 100 grados centígrados (220 grados Fahrenheit).

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Recreación artística de KOI-314c. (Imagen: C. Pulliam & D. Aguilar, CfA)

KOI-314c es sólo un 30 por ciento más denso que el agua. Esto hace pensar que el planeta probablemente está envuelto por una atmósfera significativa de hidrógeno y helio de cientos de kilómetros de espesor. Podría haber empezado su vida como un mini-Neptuno, y haber perdido algo de sus gases atmosféricos con el paso del tiempo, arrancados por la intensa radiación de su estrella.

El segundo planeta en el sistema, KOI-314b, tiene un tamaño similar al de KOI-314c, pero es significativamente más denso, pesando unas 4 veces más que la Tierra. Orbita la estrella una vez cada 13 días.

   Fuente: noticiasdelaciencia.com

Disco disperso

El disco disperso es una región distante del Sistema Solar que está escasamente poblada por asteroides helados, un subconjunto de la familia más amplia de objetos transneptunianos. Los objetos dispersos de discos tienen excentricidades orbitales que van tan alto como 0,8, inclinaciones de hasta 40, y el perihelio superior a 30 unidades astronómicas. Estas órbitas extremas se cree que son el resultado de la gravedad «dispersión» de los gigantes gaseosos, y los objetos siguen estando sujetas a la perturbación por el planeta Neptuno. Mientras que la distancia más cercana al Sol se acercó por objetos dispersos es aproximadamente 30 a 35 UA, sus órbitas se extienden mucho más allá de 100 UA. Esto hace que los objetos dispersos «entre los objetos más distantes y fríos en el Sistema Solar». La parte más interna de las superposiciones disco disperso con una región en forma de toro de los objetos que orbitan tradicionalmente llamado el Cinturón de Kuiper, pero sus límites exteriores llegar mucho más lejos del Sol y más encima y por debajo de la eclíptica de la correa adecuada.

disco disperso
Debido a su naturaleza inestable, los astrónomos consideran ahora que el disco disperso para ser el lugar de origen de la mayoría de los cometas periódicos observados en el Sistema Solar, con los centauros, una población de cuerpos helados entre Júpiter y Neptuno, siendo la fase intermedia en la migración de un objeto Del disco al Sistema Solar interior. Con el tiempo, las perturbaciones de los planetas gigantes enviar estos objetos hacia el Sol, transformándolos en cometas periódicos. Muchos objetos de Oort-nube también se cree que se originó en el disco disperso.

DESCUBRIMIENTO

Durante la década de 1980, la introducción del dispositivo de acoplamiento de carga en los telescopios en combinación con equipos de mayor capacidad de análisis de imagen permite para las encuestas de cielo profundo más eficiente que era práctico utilizar la fotografía. Esto dio lugar a una avalancha de nuevos descubrimientos: entre 1992 y 2006, se detectaron más de mil objetos transneptunianos.

El primer objeto de dispersión de disco para ser reconocido como tal fue 1996 TL66, identificada originalmente en 1996 por los astrónomos basados en Mauna Kea en Hawai. Tres más fueron identificados por la misma encuesta en 1999:  1999 CV118, CY118 1999 y 1999 CF119. El primer objeto actualmente clasificado como un SDO a ser descubierto fue 1995 TL8, encontrado en 1995 por Spacewatch.

Disco disperso y Objetos del Cinturón de Kuiper

Disco disperso y Objetos del Cinturón de Kuiper

 

A partir de 2011, se han identificado más de 200 organizaciones de normalización, incluyendo 2.007 UK126,  2002 TC302 , Eris,  Sedna  y  2004 VN112. Aunque el número de objetos en el cinturón de Kuiper y el disco dispersado son la hipótesis de ser más o menos igual, el sesgo observacional debido a su mayor distancia significa que un número mucho menor SDO se han observado hasta la fecha.

Fuente

www.astronomia.com