Archivo de la etiqueta: Nube de Oort

Disco disperso

El disco disperso es una región distante del Sistema Solar que está escasamente poblada por asteroides helados, un subconjunto de la familia más amplia de objetos transneptunianos. Los objetos dispersos de discos tienen excentricidades orbitales que van tan alto como 0,8, inclinaciones de hasta 40, y el perihelio superior a 30 unidades astronómicas. Estas órbitas extremas se cree que son el resultado de la gravedad «dispersión» de los gigantes gaseosos, y los objetos siguen estando sujetas a la perturbación por el planeta Neptuno. Mientras que la distancia más cercana al Sol se acercó por objetos dispersos es aproximadamente 30 a 35 UA, sus órbitas se extienden mucho más allá de 100 UA. Esto hace que los objetos dispersos «entre los objetos más distantes y fríos en el Sistema Solar». La parte más interna de las superposiciones disco disperso con una región en forma de toro de los objetos que orbitan tradicionalmente llamado el Cinturón de Kuiper, pero sus límites exteriores llegar mucho más lejos del Sol y más encima y por debajo de la eclíptica de la correa adecuada.

disco disperso
Debido a su naturaleza inestable, los astrónomos consideran ahora que el disco disperso para ser el lugar de origen de la mayoría de los cometas periódicos observados en el Sistema Solar, con los centauros, una población de cuerpos helados entre Júpiter y Neptuno, siendo la fase intermedia en la migración de un objeto Del disco al Sistema Solar interior. Con el tiempo, las perturbaciones de los planetas gigantes enviar estos objetos hacia el Sol, transformándolos en cometas periódicos. Muchos objetos de Oort-nube también se cree que se originó en el disco disperso.

DESCUBRIMIENTO

Durante la década de 1980, la introducción del dispositivo de acoplamiento de carga en los telescopios en combinación con equipos de mayor capacidad de análisis de imagen permite para las encuestas de cielo profundo más eficiente que era práctico utilizar la fotografía. Esto dio lugar a una avalancha de nuevos descubrimientos: entre 1992 y 2006, se detectaron más de mil objetos transneptunianos.

El primer objeto de dispersión de disco para ser reconocido como tal fue 1996 TL66, identificada originalmente en 1996 por los astrónomos basados en Mauna Kea en Hawai. Tres más fueron identificados por la misma encuesta en 1999:  1999 CV118, CY118 1999 y 1999 CF119. El primer objeto actualmente clasificado como un SDO a ser descubierto fue 1995 TL8, encontrado en 1995 por Spacewatch.

Disco disperso y Objetos del Cinturón de Kuiper

Disco disperso y Objetos del Cinturón de Kuiper

 

A partir de 2011, se han identificado más de 200 organizaciones de normalización, incluyendo 2.007 UK126,  2002 TC302 , Eris,  Sedna  y  2004 VN112. Aunque el número de objetos en el cinturón de Kuiper y el disco dispersado son la hipótesis de ser más o menos igual, el sesgo observacional debido a su mayor distancia significa que un número mucho menor SDO se han observado hasta la fecha.

Fuente

www.astronomia.com

La Nube de Oort

Kuiper_oort_es

La nube de Oort es una gran concentración de cometas sometidos a las fuerzas del Sol y otras estrellas. La nube de Oort, de  Paul R. Weissman, experto en dinámica cometaria, habla sobre estos cometas que orbitan más allá de Plutón. Aquí se reproduce un fragmento de este artículo en el que el autor comienza planteando la cuestión del número de cometas que forman esta inmensa nube.

nube de oort
¿Cuántos cometas se alojan en la nube de Oort? La cifra depende de la frecuencia con la que los cometas de la nube escapan al espacio interplanetario. Conforme a la cifra observada de cometas de largo período, los astrónomos ahora calculan que contiene seis billones de cometas; son, pues, los cuerpos de algún tamaño más abundantes del sistema solar. Sólo una sexta parte pertenece a la nube externa y dinámica que describió Oort; el resto están en el núcleo, más denso. Si se aplica la mejor estimación realizada hasta el momento de la masa media de un cometa – 40.000 millones de toneladas métricas -, resulta que la masa total de los cometas de la nube de Oort es en el momento actual unas 40 veces la de la Tierra.
¿Dónde se originaron los cometas de la nube de Oort? No se formaron en su posición actual, pues el material existente a esas distancias es tan escaso, que no podría agregarse. Tampoco nacieron en el espacio interestelar; la captura de cometas por parte del Sol es ineficaz. El único lugar que nos queda es el sistema planetario. Oort conjeturó que los cometas se crearon en el cinturón de asteroides y fueron expulsados por los planetas gigantes durante la formación del sistema solar. Pero los cometas son cuerpos helados, bolas enormes de nieve sucia; en el cinturón de asteroides la temperatura es demasiado elevada para que se condensen fragmentos de hielo.

Cometa Halley, es el prototipo de los cometas tipo Halley (período corto), que se cree que se originaron en la nube de Oort.

Cometa Halley, es el prototipo de los cometas tipo Halley (período corto), que se cree que se originaron en la nube de Oort.

Transcurrido un año tras el artículo de Oort de 1950, Gerard P. Kuiper, de la Universidad de Chicago, propuso que la materia se agregaba formando cometas más lejos del Sol, en las cercanías de los planetas gigantes. (El cinturón de Kuiper fue bautizado con el nombre de este investigador porque sugirió que algunos cometas se constituyeron allende las órbitas planetarias más distantes). A buen seguro, se originarían cometas por toda la región de los planetas gigantes, pero se sostenía que los que se crearon cerca de Júpiter y Saturno (los dos planetas de mayor masa) debieron de ser expulsados al espacio interestelar; no era probable, en cambio, que Urano y Neptuno, con masas inferiores, diesen trayectorias de escape a tantos cometas.

La investigación en dinámica acaba de arrojar una sombra de duda sobre esta hipótesis. Júpiter y, sobre todo, Saturno conducen una parte importante de sus cometas a la nube de Oort, en una cuantía menor quizá que Urano y Neptuno, lo que pudo haberse compensando con la cantidad mayor de material que al principio poblaba las zonas de los planetas mayores.

 

Cabe, pues, que los cometas de la nube de Oort provengan de un amplio intervalo de distancias solares y, por tanto, de intervalo notable de temperaturas de formación. Ese fenómeno podría explicar la diversa composición de los cometas. En un trabajo reciente con Harold E. Levison hemos puesto de manifiesto que la nube podría contener asteroides procedentes de la región de los planetas interiores. Compuestos de roca, más que de hielos, estos objetos constituyen de un 2 a un 3 por ciento de la población total de la nube de Oort.

La clave de estas ideas es la presencia de los planetas gigantes, que arrojan los cometas hacia el exterior y modifican sus órbitas si alguna vez vuelven a introducirse en la región planetaria. Otras estrellas con planetas gigantes podrían contar con sus nubes de Oort. Si todas las estrellas tienen nubes de Oort, cuando pasen cerca del Sol éstas atravesarán la nuestra. Aun así, no menudearán las colisiones entre cometas, pues el espacio interpuesto viene a ser de una unidad astronómica o más.

Las nubes de Oort que rodean a cada estrella podrían estar liberando paulatinamente cometas hacia el espacio interestelar. De pasar cerca del Sol, estos cometas interestelares deberían reconocerse, porque se aproximarían al sistema solar a velocidades mucho mayores que los procedentes de nuestra nube de Oort. Hasta la fecha no se ha detectado ningún cometa interestelar, lo que no debe sorprendernos ya que el sistema solar es un blanco muy pequeño en la inmensidad del espacio interestelar y la probabilidad de que alguna vez se haya visto uno es del cincuenta por ciento.

La nube de Oort sigue fascinando a los astrónomos. Gracias a la mecánica celeste, la naturaleza ha preservado en ese lejano almacén una muestra de material que data de la formación del sistema solar. Su estudio, y el de las pistas cosmoquímicas que han quedado congeladas en cada uno de sus helados componentes, permite a los investigadores conocer valiosos datos sobre el origen del sistema solar.